Nos marchamos o nos marchitamos, que sé yo.
Sólo sé que desde entonces ya no nos decimos "adiós", por que con los desconocidos no se habla; o al menos eso me enseñaron a mi.
Pasarán los meses como han pasado ya.
Pasarán los años como han pasado desde que nos conocimos y por que tienen que pasar. Y nos olvidaremos.
Por que tiene que pasar.
Al menos tengo la certeza de que el otoño y el invierno harán de todo lo que (no) vivimos, un bonito montón hojas.

La nostalgia será la que construya, esa misma que parece ser tan destructiva.
ResponderBorrarSon las huellas que van reprimiendo y tejiendo un nuevo cobertor que nos cubra de la desnudez de nuestros demonios, escudo que nos proteja del eco que ha dañado severamente la razón de los egoístas.
Quizás algún día se pueda tomar la vida sin complicaciones; ese día será la propia muerte; disfrutar las dificultades puede ser benéfico, quizás no desde el principio pero si conforme pasa el tiempo.