lunes, 17 de noviembre de 2014

Carta al Sujeto (3º parte)... "Urbe"




Querido... Sujeto:

Bajo un semáforo me he instalado y he encendido un cigarrillo.

Ultimamente me he soñado como una prostituta; y no por esa plata que gracias al cielo, nunca me ha extrañado. Sino por la excusa que ofrece el hecho de intentar vislumbrar en los vidrios polarizados tu rostro amable diciendo y significando ése "te amo" tan ausente. 

Es una noche fría y sin luna. Estoy cansado de salir de las cobijas para ofrecer mi amor...

¿Quién añorará a éste prostituto que ahora ofrece ávidamente su amor, cómo tantas veces creyó poder comprarlo?

No quiero ser quien finja amor por ti. Quiero un beso tierno, un abrazo por la espalda y un susurro de miel.

¿Difícil? Ya lo creo.

"Quiero" Vaya expresión. Narcisista como yo. Quiero, necesito, deseo... "Yo" antecede a estas palabras, al enlazar mis frases mientras camino dubitativo mientras consumo mi vida, literalmente. Fumo. 

Logré entenderlo. No soy digno de ti aún. 

Debo encontrar en algún sitio, y en realidad dentro de mi mismo esas cosas que me faltan. 

Ahora imagina por un momento que apareces de repente tras esos vidrios polarizados; mi vida entera se volvería un estúpido cliché sin sentido. 

Juego con fuego, amado. Lo tengo claro. 

Hasta entonces... Sujeto. 


martes, 2 de septiembre de 2014

Carta al Sujeto (2º parte)... "Dunas"



Querido... Sujeto:

Me encuentro perdido entre cerros que se derrumban sobre el campo en el que improvisé un "soñé".

Me recuesto sobre la piedra demolida que no teme atenuar con su abrazo al viento infame que se empeña en remover la mata seca que se resignó a crecer sobre mi coronilla. 

Apenas subiste sobre mis ojos un resquicio de la ilusión que surgió de un oasis; aquel que me libró de la angustia que antaño sentí.

¿Quién soy yo para descifrar el tarot del colgante que adorna mi cuello? Un collar nauseabundo y podrido que ha perdido la delicadeza de antaño, y que se ha cernido sobre mi cuello fundiendo aquel rúnico mensaje en el mapa de piel que fui incapaz de descifrar. 

¿Quién pudo imaginar alguna vez que para encontrarte trazarías a través de dunas y desiertos los caminos inescrutables de un amor tan imposible?

Aquel que llegue a conocerte, entenderá lo que has hecho para no recorrerlo. No quieres que nadie te alcance, cervatillo, y has imaginado un laberinto en la nada; pero mi... Sujeto, has pasado por alto mi obsesión.

¿Creíste de verdad que me daría por vencido?

¿Creíste que me rendiría frente al ocaso que amenaza congelarme mientras me pierdo sin tu ser?

Pues olvidas que tengo las luciérnagas que me indican dónde estás; por dónde ir...

No así a quién encontrar. 

¡Maldita sea! Estás acabando con mi reloj; se termina su arena. No así la que se niega a cubrirme con su manto para que el viento ingrato no me hiele. 

Pero vi tu oasis; la morada que inhabitabas. Y corrí y creí no alcanzarla. La alcancé y creí no abrirla. La abrí y creí no encontrarte.

Fue así.

Me dejaste una runa labrada, y entonces entendí que no quieres que no busque. Quieres que te encuentre.

Hasta entonces, adiós... Sujeto.


jueves, 19 de junio de 2014

Carta al Sujeto (1º parte)... "Deseo"



Querido... Sujeto.

Perdóname. No es un secreto tu nombre; y el mío no importa realmente. Te escribo esta carta para...

Ya no sé ni para que te escribo. Simplemente lo hago. Yo sé quién eres. Y aún así sigo escribiendo.

Y es que necesito hacerlo para saber que no estoy solo. Necesito creer que hay alguien esperando leer éstas palabras, para luego dejarlas con un beso. Suave.

Y a sabiendas que tu cuerpo no puedo tener, podría jurar ver tu silueta sinuosa por entre la niebla de mi razón, susurrando entre frase y frase mientras escribo.

Yo sé quién eres, cómo eres y de dónde eres. Lo que no sé es por qué me gustas. De qué manera. Incierta.

Pero hay mucho más que no sé.

No sé si habrá algo incorruptible entre nuestras almas. No sé si alguna vez podré decirte lo que siento. No sé si alguna vez de los días que me quedan en este inmundo hogar al que llamo Tierra podré silenciar hasta a los grillos del jardín con el latido de mi ya sincronizado corazón.

No sé por qué pasó lo que pasó.

Lo único que sé es que todo lo que dije e hice fue cierto. Verdadero.

Con éstas palabras ya comienzo a despedirme; tengo sueño y debo dormir. Dormir para poder soñar contigo, aunque sólo sea esa silueta sinuosa que por entre la niebla de mi razón dilucido de vez en vez.

Ten la seguridad de que volveré a escribir; y espero poder comenzar con tu nombre y tener tu rostro en mis ojos al rasgar el papel. Por ahora habré de conformarme sólo con saber que alguna vez te encontraré.

Hasta entonces, susurra. Susurrame entre frase y frase.

Tuyo desde ahora. Isaac.