Querido... Sujeto:
Bajo un semáforo me he instalado y he encendido un cigarrillo.
Ultimamente me he soñado como una prostituta; y no por esa plata que gracias al cielo, nunca me ha extrañado. Sino por la excusa que ofrece el hecho de intentar vislumbrar en los vidrios polarizados tu rostro amable diciendo y significando ése "te amo" tan ausente.
Es una noche fría y sin luna. Estoy cansado de salir de las cobijas para ofrecer mi amor...
¿Quién añorará a éste prostituto que ahora ofrece ávidamente su amor, cómo tantas veces creyó poder comprarlo?
No quiero ser quien finja amor por ti. Quiero un beso tierno, un abrazo por la espalda y un susurro de miel.
¿Difícil? Ya lo creo.
"Quiero" Vaya expresión. Narcisista como yo. Quiero, necesito, deseo... "Yo" antecede a estas palabras, al enlazar mis frases mientras camino dubitativo mientras consumo mi vida, literalmente. Fumo.
Logré entenderlo. No soy digno de ti aún.
Debo encontrar en algún sitio, y en realidad dentro de mi mismo esas cosas que me faltan.
Ahora imagina por un momento que apareces de repente tras esos vidrios polarizados; mi vida entera se volvería un estúpido cliché sin sentido.
Juego con fuego, amado. Lo tengo claro.
Hasta entonces... Sujeto.

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