miércoles, 11 de diciembre de 2013

Otoño...



Nos marchamos o nos marchitamos, que sé yo.

Sólo sé que desde entonces ya no nos decimos "adiós", por que con los desconocidos no se habla; o al menos eso me enseñaron a mi. 

Pasarán los meses como han pasado ya.

Pasarán los años como han pasado desde que nos conocimos y por que tienen que pasar. Y nos olvidaremos.

Por que tiene que pasar.

Al menos tengo la certeza de que el otoño y el invierno harán de todo lo que (no) vivimos, un bonito montón hojas.


miércoles, 23 de octubre de 2013

Un montón de hojas...



No eres una pasión olvidada; que sólo se paseó por mi cuerpo...

No eres sólo recuerdo, has pasado a ser vida de mis nostalgias, cariño de mis entrañas...

Una gran hazaña.

Alma que hoy te anhela...

Fuiste candidez,
broche de oro,
una de mis preciosas perlas.


Nunca fuiste desperdicio en espera,
valoro cada minuto,
cada instante sentido en tus brazos,
cada lazo amarrado contigo.


Dichas alegres de mis penas,
eres una de las cosas más hermosas de mi vida...

Pasada, presente y venidera.


sábado, 17 de agosto de 2013

Bolutas y cenizas...



Qué alegría volver a verte.

Hace un año y dos "para siempre" que no me acurrucaba en tu espada.


Qué bien sientan los besos...

Perdidos en tu almohada;

Aunque son maleducados...

Ninguno se ha presentado ésta mañana.


Qué?

Cuántas caricias nos aportamos a que te olvido?

Siempre pierdo la cuenta y tengo que volver a empezar...

A partir del segundo "te quiero" te quiero cada día más...



martes, 23 de julio de 2013

Café cargado...


Un día dijo que no sabía si enamorarse o tomarse un café, puesto que quería sentir algo en el estómago, pero solamente de alguien que mereciera la pena... y la alegría.

Indeciso y con el corazón aturdido, lo acompañó el olvido.

Pasaron las horas, los días, los meses y los segundos se le escaparon de las manos.

Tenía un caos mental tal, que cada vez se estaba perdiendo más y más.

Con el tiempo se fue curando y realmente sus cicatrices fueron sanando.

Cuando realmente estaba recuperado, comenzó a confiar, y creyó descubrir uno de los corazones que valía conservar.

Al principio no se hablaban. Pero podían descifrar lo que sentía el otro a través de las punzadas de las miradas esquivas que se lanzaban.

Esas punzadas que le quitaban la vida, pero a la vez se la obsequiaban.

En verdad le encantaban.

No se atrevían a mirarse, pero al final sus miradas se cruzaron.

Realmente no sabe que fue, si suerte o destino; si azar o atino...

Pero finalmente decidió tomarse un café con ÉL.

Decidió apostar, confiar, y entonces dijo...

"Un café cargado, un café cargado para dos"

Y ahora sólo espera; que el café no le termine sabiendo amargo...


jueves, 11 de julio de 2013

El pasado siempre llama dos veces...


Me resulta imposible quitarme el sabor amargo de la boca al pensar en ciertas cosas.

También me resulta imposible escribir con las manos heridas. Con el alma herida.

El ayer no existe como presente, pero si existe como parte de nosotros mismos; la mejor prueba es como nos amarga, a cada uno, con las vivencias del pasado.

Una cosa es negar el pasado y otra (mucho más grave) es vivir en él.

En realidad el pasado vive en cada uno, en la medida (y trascendencia) que cada quien le otorga; sólo nosotros somos responsables de la importancia que asignamos a hechos tales.

Lo cierto es, que si pudiéramos internalizar, sufriríamos mucho menos por lo que nos pasó, juzgaríamos menos al pasado y a las personas del pasado.

Seríamos libres. Livianos

Las actitudes del presente son muy reveladoras. Cotillean el pasado al oído.

No importando, hay un hecho que ni la más profunda retórica podría ocultar. A veces un segundo basta para marcar por la eternidad.

He lastimado a tanta gente. Hay tanto conflicto. Tanto dolor.

Shakespeare dijo que el hombres es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras.

Bien, hace ya mucho que yo elegí ser esclavo de mis palabras, si, pero también he elegido callar al silencio...


lunes, 24 de junio de 2013

Estando ( ) y no...

Muchos a veces preguntan si no hay alguien ocupando tu corazón.

Mi corazón está vacío hace ya mucho tiempo. Más de una vez entraron más de los que debían. Más de una vez ha estado lleno. Inocencia? Inexperiencia? Eso ya da igual.

Más de una vez abrí mi corazón. Más de una vez dejé que entraran y se sintieran como en casa. Más de una vez regalé mi corazón sin recibir nada a cambio.

Todos sabemos la letanía de que el amor es dar sin recibir. Yo no lo creo más.

Muchas veces me apresuré a que alguien entrara a mi corazón. Quizá fue culpa de la ansiedad, de la soledad de aquellos días. Muchas veces hicieron lo que quisieron con mi corazón. Muchas veces ni yo supe valorarlo.

Debo decir, en honor a la verdad, que no ha sido en vano. He conocido las verdaderas intenciones de la gente. He conocido la hipocresía, la mentira, la traición. He visto personas convertirse en lo que juraron jamás ser. He visto promesas doradas corromperse frente a mis ojos.

Siempre que voy un tren y alguien me pregunta si el sitio contiguo está libre les digo que no. Es mero instinto.

Ahora veo más allá de las palabras, de las promesas de papel y de los juegos... 

Dicen que el tiempo lo cura todo. Pero no es cierto. El tiempo sólo te aleja de ése momento en que la realidad se fracturó, el papel se rasgó y la tinta chorreó.

Dicen también que todo se cura con agua; con lluvia, con lágrimas o con el mar. 

Tampoco es cierto.

Mucha gente teme al vacío; esa rara e inexplicable sensación de hueco a llenar. Yo no los entiendo. Pensar que ése vacío es lo único que me ha dado buen resultado me cala los huesos. Pero es real.

Ya no hay tristeza, ya no hay dolor.

Sólo un sitio vacío, pero no disponible.


jueves, 6 de junio de 2013

Un viaje cualquiera...

Voy en un tren, en uno de los de antes, no es un Ave, ni un bala, es un tren. Un tren de esos de cuando la abuela. Lento. Ni nuevo ni viejo. Nadie pasa y te ofrece una revista. No hay jugo de naranja ni cava. En los asientos vecinos, una pareja d extranjeros se susurran cosas en inglés; me encanta la gente que susurra, deberíamos susurrar todo lo importante.

Leo duerme a mi lado, tranquilo. Ajeno a todo. Guapo como nadie.

Y de repente yo me doy cuenta de que TODO está bien.

En estos tiempos donde nada está siendo fácil, en estos tiempos confusos y en los que el ánimo muerde los talones y los tobillos, en este tiempo en el que ya sabemos que no existen expertos en nada, voy yo y me doy cuenta en un tren, que no es Ave ni nada, que TODO está bien...

Tengo más de lo que he ganado por méritos. Esa es la verdad.

Los ingleses hacen fotos al paisaje y continúan susurrando. Me encanta la educación. Hace la vida más cómoda, más bonita, más amable. En México, a veces, la echo de menos, nos falta disfrutar de ser educados y amables, un complejo más...

En este tren, en este instante, con Despeñaperros (se cubrió de gloria el que le puso el nombre) de paisaje, con susurros que adormecen, con un tren que agradezco que vaya a la velocidad de mi corazón y Asturias por destino, soy feliz, reposadamente feliz. Él duerme a mi lado, todo está bien...


viernes, 31 de mayo de 2013

No importando...

Decía Serrat en una insuperable canción que “de vez en cuando la vida nos besa en la boca” y es cierto, de vez en cuando a Dios se le cuela un milagro entre los dedos y nos cae encima, y si somos listos, lo hacemos nuestro.

A mí me pasó, me pasó un día de mayo, por el paseo de la reforma ocurrió el milagro. Algún día les contaré más, pero creo que ahí empezó mi vida.

Estoy hecho de todo lo ocurrido antes y después de ese día de mayo, estoy hecho de todo lo llorado, y de lo muchísimo que me he reído, hecho del primer beso que me dieron en el portal de la academia de inglés y de lo mal que me lo hacían pasar esos compañeros de clase que se llevaron algunas de mis sonrisas de niño.

Hecho de de los sueños que soñaba cuando no sabía que se cumplirían. Hecho de todos los amigos que han pasado por mi vida y que tanto me han dado. Hecho de los nervios; la primera vez que pisé un escenario, del miedo atroz la primera vez que me puse delante de un auditorio sin saber muy bien que tenía que hacer.

Hecho de los gestos y miradas que la gente me regala, y que a mí me llenan de vida, aunque ellos no lo sepan. Hecho de todos los hombres que he amado, aunque a alguno hubiera deseado no conocerlo jamás. Hecho de mi valentía, de decir siempre lo que pienso y no tantas de decir lo que siento.

He tocado fondo alguna vez y he aprendido a subir hasta la superficie de nuevo, a lavarme la cara con agua fría y afilarme a la vida, a jugar con las cartas que me han tocado y a saber que no hay mal que dure más que yo.

Y en todo este camino, andando un día, me encontré con todos ustedes, con Isabel iniciando una locura, que ha sido sin duda uno de los mejores regalos que la vida me ha dado, un grupo de personas que decidieron formar parte de este camino que es mi vida. Y me encontré con sus mensajes, con sus cartas, con sus confesiones y con sus detalles y siempre estaré en deuda, por mucho que les escriba o que les dedique, por muchas piezas que toque, nunca conseguiré devolverles tanto calor, tanta magia, tanta sensación de que la vida me besa en la boca casi todos los días y alguno de ellos incluso me besa echándome la cabeza hacia atrás, como en las pelis románticas…


Forman parte de mi vida como un tesoro que llevo dentro, son un escudo contra la tristeza, un bonus track para jugar de nuevo cuando me matan, un pequeño secreto que no tienen ni los que me robaron las sonrisas, ni el que jamás debí amar y eso sin duda es un privilegio…